Muchas personas creen que la hipoteca se usa solo para comprar una vivienda; pero eso está lejos de ser cierto.

Una hipoteca es simplemente una figura para pedir prestado a alguien y ofrecer en garantía un bien a quien funge como prestamista, quien acepta recibir es garantía para cubrirse en caso de que el prestatario no pueda honrar su compromiso de pago. La propiedad o bien en garantía debe tener un valor que se corresponda con la cantidad objeto del préstamo; es decir, si pides prestado 10.000 €, no puedes esperar que te reciban como garantía un producto cuyo valor en el mercado sea de 3.000 €, debe haber cuando menos una paridad entre la cantidad que se pide prestada y el valor del bien que se da en garantía; es por eso que se usa el propio bien como garantía. La forma más usual es la que se hace con las hipotecas de vivienda, en ellas la vivienda es el bien en garantía y pasa a ser propiedad de quien pide el préstamo una vez que haya cubierto todas sus obligaciones. En caso contrario el prestamista se queda con la casa y el prestatario pierde el dinero pagado.

Puedes usar esa misma figura para obtener un préstamo para comprarte un vehículo o para comprar un barco inclusive. Hay un adagio popular que reza: Fiado hasta un trasatlántico, es una expresión que indica que cualquier cosa que sea a crédito se puede aprovechar. Es una expresión que desde el punto de vista financiero hay que tomársela con mucho cuidado. Las condiciones del crédito son muy importantes a evaluar, la tasa de interés, el tipo de interés si es fijo o variable, el plazo y por supuesto el ingreso estimado del negocio o el objeto del dinero producto del crédito recibido.

embarcacion

Si decides comprar un barco para recreación, es lógico que debes contar con los ingresos suficientes para solicitar la hipoteca, ahora si el barco es para negocio; es decir, que va a ser usado con fines empresariales entonces los números deben corresponder con lo que se denomina capacidad de pago. El historial de las finanzas de la empresa será medular para el otorgamiento del crédito.

Puedes ir por la vía de la hipoteca, si la embarcación cuesta por encima de los 35.000 €, es lo recomendable, además es bueno que sepas que no todos los bancos tienen créditos para este tipo de productos, la otra vía para comprar a crédito es a través de un préstamo personal; pero lo ideal es que vayas por este camino si la embarcación está por debajo de los 35 mil euros. El leasing es otra figura y consiste en un arrendamiento financiero, pagas una renta mensual con opción a compra, esta es una opción muy usada; todo va a depender del uso que le darás a la embarcación. Solo que en el caso de España, la embarcación debe tener un costo mínimo de 50.000 €.

Volviendo a las hipotecas que son conocidas también como hipotecas navales, te permiten hacer lo mismo que se hace con la vivienda, quiero decir que puedes dar en garantía a la propia embarcación; pero debes considerar que por lo general debes cubrir cuando menos el 25% del monto total, el resto es lo que el banco te prestará y que deberás pagar, como en el caso de otras hipotecas en 15 años como máximo.

salir a la mar

Debes saber que  para adquirir la hipoteca debes pagar los gastos que se desprenden, los gastos de hipoteca, debes pagar los gastos de notaría, de registro y la tasación respectiva. Adicionalmente los gastos de la comisión de apertura y la de cancelación. Puede que estés al tanto de las reclamamaciones por gastos de hipoteca según sentencia 705 del Tribunal Supremo del 23 de diciembre de 2015, pero estas solo tienen que ver con vivienda y suelos, así que ese será un gasto que deberás considerar. Buen viento y buena mar mí querido capitán o capitana.