Profesiones de profesiones, pues algunas son más duras que otras e igualmente se decide continuar. Pero ser guardacostas o percebeiro es aún más complicado porque con el mar nunca se sabe, entre estas dos actividades la más peligrosa es la última, muchos arriesgan su vida por sacar del mar un exquisito manjar.

Esta actividad es arriesgada, pero también tiene mucha adrenalina porque para conseguir un bocado nunca se sabe qué puede pasar. Y ¿Quiénes hacen ese trabajo? Pues ellos, los percebeiros. El alimento que sacan del océano es costoso porque su proceso de recolección implica poner en peligro la vida de todo aquel que se anime a sacarlo del mar.

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Amarrados a una cuerda, así es como llevan a cabo esta labor tan peligrosa y de ella depende salvarse o no. Todos los días se enfrentan a la muerte personificada en mar, con olas gigantes y una marea no muy amigable que los empuja sin piedad alguna, así trabajan ellos a diario. Estos hombres y mujeres viven de los percebes y crían a sus hijos rodeados de ese mundo. Muchas veces siguen los pasos de sus padres quienes los orientan en ese nuevo camino.

Desde muy temprano en la mañana comienza la faena acompañada de un miedo que silencia el recorrido hasta la zona de trabajo. Ahí comienzan a funcionar y agudizarse cada sentido más que nunca, un descuido significaría la muerte. Muchas de estas personas dependen de sus compañeros porque ante un pequeño accidente ellos son los primeros que lo pueden salvar.

Suspendidos en el aire y sujetados a una cuerda empieza tan dura labor, los nervios aumentan y el traje de neopreno comienza a adherirse más a la piel, el único sonido es el de las olas que golpean fuertemente a las rocas y hacen tambalear a cada uno de los percebeiros.

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Los recuerdos comienzan a surgir ¿Por qué? Porque cuando sorteas a la muerte tantas veces solo te aferras a cada pensamiento y momento vivido con tus seres queridos. El documental “Percebeiros” dirigido por David Beriaian muestra los peligros de esta difícil profesión. Además, fue preseleccionado para los premios Goya en 2012.

El material audiovisual muestra las vicisitudes de este trabajo a través de la perspectiva de un hombre que sale todos los días a enfrentarse al mar. “Sin mar no puedo vivir” esas son las palabras de Serxio Ces, el protagonista de la pieza visual. Sin duda esta es una profesión que muchos de nosotros ignoramos y que no sabemos lo que implica llevarla a cabo.

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Ver el plato servido y comerlo al instante es muy fácil, pero si nos detenemos a pensar por un momento todo el trabajo que hay detrás valoraríamos mucho más esta peligrosa profesión que genera alegrías, pero también mucho miedo. Enfrentarse y luchar contra el mar no es fácil y más cuando tu vida depende de una cuerda amarrada a una roca.

Así como la vida de Serxio en Galicia hay muchas otras que se debaten todos los días entre la vida y la muerte y pocas veces somos conscientes de todo el esfuerzo que implica eso. Esta profesión es considerada una de las más peligrosas del mundo, pero también es una de las más desconocidas.

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