Nuestro órgano rector hace que nos sintamos muy bien con que, provéale lo que él necesita y hará que te sientas en las nubes con tal de que se lo des.

Nuestro cerebro nos dice, necesito energía y nuestro cuerpo va a por ella. Las frituras tienen todo para servir ese propósito, si no imagine como se ve un pescado frito, un delicioso producto del mar, doradito, crujiente, brillante, el cerebro nos prepara para hacer que queramos tenerlo de inmediato, es energía pura e inmediata. Entonces, hace que nos encante el brillo del aceite en la comida, también hace que el sonido crujiente de la fritura nos produzca un enorme placer, tenemos una particular atracción por el dorado, todo es una trampa del cerebro para que le demos lo que necesita.

Pero tenemos que ser más inteligentes, cosa nada fácil de lograr, aunque con ayuda y un buen entrenamiento podemos lograrlo. IMEO, como otros institutos especializados en obesidad son un gran apoyo a la ciudadanía. ¿Quién puede resistirse a un mero frito? Que además está tan bien acompañado que solo queremos darle al cerebro más y más, el problema es que él es cortoplacista; es decir, solo ve el corto plazo y empieza a matarnos poco a poco sin darse cuenta, que increíble que sea un órgano tan brillante y al mismo tiempo tan tonto.

comida

Las exquisiteces del mar nos ponen el asunto difícil, no solo se trata de pescado, el pulpo en exceso, las ostras, cangrejos y otros son increíblemente deliciosos; pero pueden ser preparados de manera muy sana, aunque también de manera muy dañina para el cuerpo. ¿Cómo decirle que no a un pescadito frito con patatas fritas y ensalada? Además es mucho más rápido que el ahumado o asado, los platos fritos salen más rápido, y que cosas, nosotros siempre estamos cortos de tiempo, lo que hace un verdadero escenario contrario a lo que más le conviene a nuestro cuerpo.

Quizás el mar nos provea de comida muy sana, el asunto es cómo la preparamos, en qué cantidades y con qué frecuencia las comemos, si a eso se le suma la falta de actividad física, estamos bajo el peso de una enfermedad silente, progresiva y mortal.

pulpo

El consumo de pulpo, cangrejo y ostras en exceso puede producir una subida peligrosa en los índices de colesterol y triglicéridos, casualmente se dan con frecuencia en las personas obesas y no importa si eres hombre, mujeres o niño igual la afectación puede ser mortal. Comienzas con unos pequeños mareos, eso cuando es sintomático; es decir, que la persona nota los síntomas. Luego esos mareos se hacen más molestos y si no tienes idea de qué puede ser puedes ser sorprendido incluso por un infarto. Es algo muy peligroso.

Uno de los mayores problemas es la combinación entre alimentación poco saludable, en cantidades y con una frecuencia alta, además de la falta de ejercicios, es la combinación perfecta para el desastre. Hay que tener claro que no por comer alimentos del mar, estás comiendo de manera saludable, dice un dicho sabio que el cuerpo siempre avisa y una forma muy obvia de notar que algo no está bien es que comienzas a tener un peso que está por encima del que deberías tener.