Diversos son los peligros a los que se enfrentan bañistas en las costas del mar, los más temidos y tempestuosos son las tormentas tropicales,  y los  tifones o huracanes –según  el lugar donde se produzcan- , y  representan las amenazas más comunes a todo nivel, ya que suelen ser grandes mezclas de sistemas de aire cerrados que circulan en la atmósfera, en las cuales se juntan altas y bajas presiones que se mueven en sentido inverso al movimiento de las agujas del reloj por el hemisferio sur.

Dependiendo del lugar geográfico en el que se desarrolle tendrá un nombre determinado. Se le llamará “ciclón” en las zonas aledañas del Océano Índico y hacia el Océano Pacífico sur,  “Huracán” en localidades del  Océano Atlántico occidental por los lados del Caribe, y “Tifón” en el Océano Pacífico oriental por la región del Mar de China.

Siguiendo la lista, se encuentran los temibles y catastróficos tsunamis, que se desarrollan como producto de terremotos submarinos por la acción del movimiento de las placas tectónicas cuando se elevan o descienden de manera repentina, desplazando el agua que hay sobre el borde de la placa y la lanza de forma ondulante convirtiéndose en la serie de olas que conocemos como tsunami y que alcanzan los 30 metros de altura fácilmente. La única defesa preventiva que se tiene es una alerta temprana a la población de la zona, que proporciona tiempo para resguardarse en zonas con terreno más elevados.

remolinos de agua

Asimismo causando de igual manera pánico pero no tan al alcance de los bañistas, se encentran los remolinos de agua, esos cuerpos acuáticos giratorios que se mueven con muchísima fuerza sobre su propio eje, formándose principalmente en el mar cuando coinciden dos mareas y corrientes opuestas, al igual que puede surgir con la fuerza del viento, por el choque del varias corrientes oceánicas sobre rocas alejadas de la costa, o por el choque del agua en la costa

Cuando llega la temporada de verano muchos son los bañistas que se movilizan a las playas para disfrutar de un buen momento en el agua y bajo el sol. Si bien es la ocasión precisa para descansar y disfrutar las vacaciones, deben manejarse las normas básicas de seguridad para el buen uso y disfrute de las playas. Su comportamiento debe adecuarse a la situación, es recomendable que cuando se acudan a estos lugares con niños, sean educados para que disfruten en condiciones de seguridad, por lo que debe tomarse en cuenta lo siguiente:

  1. Supervisar siempre las actividades de los niños.
  2. Nunca darle la espalda a los niños, ni al mar.
  3. Evite las zonas rocosas y muelles, son peligrosos.
  4. Manténganse en lugares vigilados por salvavidas

Es una buena manera para educarlos en el tema, el hacer del conocimiento de los niños las nociones de los riesgos de alta mar. A pequeña escala se podría recrear lo que él sucede, y para empezar, un experimento sencillo y didáctico para enseñarles el funcionamiento de los remolinos de agua podría ser el siguiente:

experimento botella

Lo único que se necesita es: Agua, una botella transparente con tapa de preferencia de plástico, escarcha, brillo o glitter en polvo y una pequeña cantidad de detergente líquido.

El procedimiento a seguir:

  1. Llena la botella con agua hasta ¾ de su capacidad.
  2. Agrega unas cuantas gotas del detergente
  3. Introduce una pizca de la escarcha
  4. Cierra muy bien la botella
  5. Con la botella boca abajo, sujétela por el cuello y gírela haciendo rápidos movimientos circulares durante varios segundos.
  6. Deténgase y observe el interior de la botella mientras se forma el pequeño remolino de agua.
  7. De no verlo en el primer intento, pruebe varias veces con mayor cantidad de vueltas con la botella.

Su funcionamiento se explica partiendo de la fuerza centrípeta, la más conocida entre las fuerzas circulares, que dice que cuando hay un objeto que se somete a un movimiento de esta naturaleza, su trayectoria responde a un eje central siendo atraído a él, actuando de manera siempre perpendicular a la dirección del movimiento. Asimismo es de esta manera que se producen tanto los remolinos acuáticos como los huracanes o tifones.